Este anillo de calvera nace del diálogo entre materiales nobles y símbolos atemporales. Oro y plata 950 se encuentran en una estructura escultórica que sostiene una calavera trabajada con precisión artesanal, donde los rubíes naturales habitan la mirada y los diamantes aparecen como destellos contenidos de luz.
Cada superficie, cada unión y cada engaste responde a un proceso consciente, donde la joyería no es ornamento, sino lenguaje. La pieza evoca permanencia, memoria y transformación: aquello que permanece más allá del tiempo.
Fabricado artesanalmente en Costa Rica, este anillo está pensado para quienes eligen portar significado, materia y oficio en una sola forma.






