El Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad. Representa el ciclo eterno de transformación, el retorno constante y la continuidad entre principio y fin. No habla de cierre, sino de renovación.
En esta pieza, el cuerpo se pliega sobre sí mismo con equilibrio y tensión controlada, evocando movimiento sin ruptura. Cada detalle ha sido trabajado para que el símbolo no sea solo decorativo, sino estructural y legible desde cualquier ángulo.
Fabricado artesanalmente en plata 950, este anillo busca materializar una idea que trasciende lo ornamental: la noción de cambio constante, de fuerza que se transforma sin perder su esencia. Es una joya pensada para quienes entienden el tiempo como un proceso vivo y la identidad como algo en permanente construcción.
El resultado es una pieza sólida, simbólica y atemporal, concebida para acompañar el uso cotidiano y envejecer con carácter, manteniendo intacto su significado a lo largo del tiempo.











